El problema soy yo, admitámoslo.
Construyo teorías sobre todas las situaciones que me tocan vivir. La que viene a mi cabeza con frecuencia es esa, la de que yo soy el problema.
Está bien que en esta nueva era todo sea más liviano, más descontracturado, más del "que fluya", pero la verdad es que estoy bastante harta del dejar que las cosas fluyan.
Mucho Facebook, mucho WhatsApp, mucha aplicación e histeriqueo.
El hombre ha dado mil pasos hacia atrás con tanta estupidez. La única histeria presente es la del hombre. El juego de estoy-noestoy; tellamo-notellamo; aparezco-noaparezco...
Evidentemente, no todas se quejan o no a todas les molesta esta situación. No lo comprendo.
Así que sí, yo prefiero las cosas a la antigua. Me quedo con el que hacía planes con vos con una semana de anticipación y aparecía. Me quedo con el que te decía te llamo y te llamaba. Me quedo con el que no tenías que andar paranoica porque si te decía que le gustabas, le gustabas vos y punto y no andaba tirando líneas por otro lado.
Me quedo con el hombre de la vieja escuela, y ahí está mi problema. YA NO EXISTE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario